La concienciación

La escalada de los precios está extendiendo la convicción de la existencia del techo y de su proximidad. Se ha convertido en un lugar común la conclusión de que se ha acabado el petróleo barato o, dicho de otra forma, la era del petróleo. En consecuencia, se multiplican los artículos, las direcciones de internet, los libros y las Conferencias dedicadas al techo. Crece el número de parlamentos que la debaten y el de gobiernos que lo asumen. Es difícil encontrar expertos que no lo acepten. También, lo asumen un creciente número de ejecutivos de empresas petroleras y hasta algunas de estas empresas. He citado a Simmons, presidente de Simmons & Company Internacional, una de las mayores sociedades de inversión en energía, que augura un techo en cualquier momento. Un estudio del Deutsche Bank afirma que “se acumulan los signos de que la escasez física de petróleo tiene que estar mucho más cerca de lo que se estimaba”, por lo que una disminución coyuntural en la extracción de 2Mb/d, elevará el precio hasta los 100 d/b (Auer, 2004: 6). Otro informe de la banca Mellon constata “la creciente dificultad de respuesta (a la demanda) del sistema productivo”. Por ello, propone “despertar a los consumidores de su falsa seguridad” mediante la adopción de medidas de ahorro obligatorias e incentivos fiscales para la aplicación de tecnologías energéticas alternativas (Whall, 2005). Anteriormente he citado las previsiones de escalada del precio del petróleo por parte de otras importantes compañías financieras. En la Conferencia sobre el Agotamiento del Petróleo, celebrada en Londres a finales de 2004, el representante de BP admitió el techo y unas reservas idénticas a las estimadas por ASPO. ChevronTexaco puso en el verano de 2005 un anuncio en los principales periódicos de EE.UU. con una carta de su presidente, David O‘Reilly, en la que afirma que “se han acabado los días de petróleo y gas natural baratos” y termina con este llamamiento: “llamamos a los científicos, educadores, políticos, ejecutivos, ecologistas, líderes de la industria y a cada unos de vosotros para tomar parte en la redefinición de la nueva era de la energía” (ASPO Newsletter, 2004 diciembre; 2005, marzo y agosto). Enrique Locatura, director general de Repsol para Latinoamérica, afirma que las compañías petroleras “tenemos demasiado pocos proyectos atractivos desde el punto de vista de la rentabilidad”, por lo que pide que “los países favorezcan la industria” (www.expansion.com). Ya he citado que CNOOC prevé el techo en 2010. En la reunión de otoño de 2004 del G7 se llegó al “reconocimiento de que los recursos de petróleo son más escasos de lo que se pensaba hace pocos años” (ASPO Newsletter, 2004 noviembre). Resulta evidente que el gobierno de EE.UU. actúa para controlar el petróleo del mundo porque sabe que es escaso. Un informe de 2001 del Consejo de Relaciones Exteriores afirma que “el fuerte crecimiento económico mundial y el consiguiente aumento de la demanda energética significan el final de la capacidad excedentaria sostenida de combustibles fósiles y el comienzo de limitaciones de capacidad” (Ruppert, 2004: 31 y 48). La “Resolución del Parlamento Europeo sobre la dependencia del petróleo” (29/09/05) admite problemas de suministro en el futuro: “Pide que se elabore una estrategia global, completa y coherente, para fomentar el ahorro de energía y la eficiencia energética, así como el uso de fuentes alternativas de energía, habida cuenta del elevado consumo de petróleo de Estados Unidos y el aumento de dicho consumo en economías emergentes, especialmente grandes como las de China e India”. El gobierno de Australia Occidental ha aceptado la tesis del próximo techo del petróleo, por lo que pretende construir una economía solar. El partido laborista, que gobierna Nueva Zelanda, en una declaración pública sobre política energética admite el techo del petróleo y, aunque no se pronuncia sobre la fecha, considera que “los efectos sobre nuestra economía y sociedad son tan significativos que debemos adoptar una política proactiva reduciendo nuestra dependencia del petróleo” y propone la creación de un grupo de trabajo interdepartamental que, asesorado por los diferentes sectores de la sociedad, evalúe los efectos sobre todos los aspectos de la sociedad neocelandesa (New Zealand Labour Party, 2005). El Primer Ministro francés ha declarado que “hemos entrado la era del post petróleo” y ha añadido: “deseo sacar todas las consecuencias de esto y dar un impulso real al ahorro energético y al uso de las energías renovables” (ASPO Newsletter, octubre de 2005). El gobierno sueco pretende eliminar todos los combustibles fósiles para 2020, para lo cual ha nombrado una comisión formada por representantes de la universidad y de sectores económicos para que elaboren una estrategia para mediados de 2006. En la presentación de la comisión, el Primer Ministro defendió la necesidad de tal estrategia por la proximidad del techo del petróleo (Olofsson, 2005). Por último, la AIE ha pasado en meses de afirmar que hay petróleo suficiente para satisfacer la demanda durante décadas (que ha sido su postura tradicional) a proponer encarecidamente un plan de choque para reducir drásticamente el consumo de petróleo. Ahora mantiene una posición ambigua. En 2005 ha publicado el informe “Ahorrar petróleo a toda prisa: Medidas para una rápida reducción de la demanda en el transporte”, que es un manual de medidas drásticas para alcanzar este objetivo, como restringir el uso de vehículos, compartir el coche, limitar la velocidad a 90 Km/h, etc. (AIE, 2005a). Su economista jefe, Fathi Birol, va mas lejos al afirmar que “el petróleo es como una novia. Tu sabes que te dejará en algún momento ¡Deberías dejarla antes de que te haga sufrir¡” (www.dailykos.com). Pero, en general, está mostrando una ambigüedad semejante a la Exxon: dar los datos que prueban el próximo techo, pero afirmar que no se producirá si se invierten cantidades astronómicas, que nadie está dispuesto a realizar. Exxon dice que es necesario invertir un billón de dólares para satisfacer la demanda en 2010. La AIE, admite, en su último informe (Resources to Reserves), que “el techo del petróleo es parte del vocabulario general” y que la mayor parte de los países no OPEP han pasado el techo y el resto la hará pronto. A pesar de ello, afirma que se podrá satisfacer la demanda hasta 2030 con una inversión de 5 billones de dólares (564,5 millones al día), para acabar diciendo que no es probable que se produzca tal inversión (AIE, 2005b). En la década de los 90 se invirtió menos de un billón (Leggett, 2006).